miércoles, 17 de septiembre de 2008

El riesgo de las redes sociales


Las redes sociales ya no sirven sólo para mostrar fotografías, documentos etc., también se han abierto al intercambio de pequeñas aplicaciones de terceros, no desarrolladas por los informáticos de la propia red. Esta nueva faceta ha traído consigo que redes como Facebook se hayan convertido en una vía de distribución código malicioso enmascarado en estas aplicaciones aparentemente inofensivas. Los expertos advierten que este fenómeno es difícil de detectar, controlar y frenar. Además, lo previsible es que vaya en aumento en la medida que la distribución de aplicaciones de terceros se popularice todavía más en las redes sociales.
Hace un año y medio Facebook abrió sus puertas al intercambio de aplicaciones de terceros. En este tiempo, millones de sus usuarios han usado pequeñas aplicaciones para jugar o intercambiar recomendaciones de música o películas. En la medida que la popularidad de estas aplicaciones ha ido creciendo, los expertos en seguridad informática han empezado a preocuparse, ya que las redes sociales, además de ser un medio muy eficaz para distribuir aplicaciones informáticas, también lo pueden ser para distribuir código malicioso.
Ya hay en marcha varios proyectos que tratan de demostrar lo real que es este peligro. El último de ellos ha sido llevado a cabo por la Foundation for Research and Technology Hellas (FORTH). Sus investigadores han creado una aplicación que permite mostrar bonitas fotografías de National Geographic en la página del perfil del usuario de Facebook. Esta aplicación tiene otra propiedad invisible para el usuario: solicita archivos de imágenes de un servidor concreto, en este caso un servidor de pruebas del FORTH. Si muchos usuarios instalaran esta “inocente” aplicación, mandarían sin saberlo miles de peticiones a ese servidor, de tal modo que se bloquearía o sus dueños legítimos no lo podrían usar.
Los investigadores no hicieron ningún esfuerzo para promover esta aplicación entre los usuarios de Facebook y, sin embargo, en sólo unos días 1.000 usuarios ya lo habían instalado en sus ordenadores. El ataque resultante sobre el servidor usado para el experimento no fue demasiado severo, pero sería suficiente para bloquear una pequeña web, por ejemplo.


... éste tema ya se está avisando desde hace tiempo así que ¡ojito!

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